martes, 1 de noviembre de 2011

"Al lado de mi alma".

publicado en semanario "Alfa y Omega" (nº 419 de 7-X-2004), pestaña "Testimonio". 

Últimas palabras que, antes de morir, un esposo, embajador de España y Presidente del Casino de Madrid, dirigió a su mujer, en una página utilizada para informes de alta. Así, con encabezado de hospital, llegó a la redacción de "Alfa y Omega", junto con el testimonio recogido por algunos de los que le acompañaron en el Hospital de Madrid, dos días antes de su muerte:

Esto quedará en mis memorias: la última página, la más importante de mi existencia al lado de ese ser único, mi querida esposa Ana María.

Yo soy como un largo río que ha ido dando saltos de orilla en orilla, buscando amor en cada recoveco de un río hermoso poblado de pájaros, ilusiones, mariposas que han ido contaminando con sus colores, reflejando en ellos lo mejor y lo más hermoso de mi alma. El amor para mí es la expresión que representa este mundo, y allí, en ese color, fundí lo más puro de mi alma y rompí el hechizo que durante años atormentó mi existencia, que es el por qué los hombres aman el mal y desprecian todo lo que es hermoso en la vida; y allí encontré la magia que hace que los sentimientos sean hermosos: encontré a Ana María, y así descubrí ese río por donde discurre la belleza, la fragilidad de los sentimientos. Es el camino del amor y la verdad del ser humano y su secreto.

Y no hay nada escrito en mi vida, dentro de mi corazón, más real que lo que dejo escrito en estas notas, porque me despierta todo lo que he querido en mi vida y todo lo que quiero, que eres tú, Ana María. Has sido mi luz, mi verdad, mi camino, mi belleza y mi esperanza, y cuando llegue mi hora de partir en esa nave que ya no retorna más, te llevaré al lado de mi alma y esperaré a que te reúnas para toda la eternidad, hacia la luz, conmigo, al lado de lo único que mueve al universo, ese Ser grandioso que se llama Dios, que desde lo más profundo de mi ser, hoy, en la recta final de mi camino, sé que existe. Te quiero, te quiero, te quiero con toda el alma.

Manuel García Miranda

11 de julio de 2004


Palabras de aliento.

Reunidas algunas de las personas que acompañamos al Excelentísimo señor don Manuel García-Miranda durante su estancia en el Hospital de Madrid, queremos hacer públicas las palabras que nos dijo, el 11 de julio de 2004, dos días antes de su muerte, al superar un coma:

«Vengo de un viaje del que pocas personas regresan, pero yo lo he hecho de ida y vuelta. Muchas veces la muerte nos asusta, porque no la conocemos, pero no le tengáis miedo. Quiero deciros que la muerte es maravillosa. He estado en un lugar de luz, paz y amor. La dificultad está en cómo sea el desenlace; una vez superado éste, todo te lleva hacia una paz inmensa. Mi cuerpo se quedó aquí, y yo era luz.

Cuando uno se va, hay dos sensaciones, una de tristeza por dejar a los seres queridos, y otra de una inmensa felicidad por llegar a ese lugar maravilloso. Hay que abandonar el primer sentimiento de tristeza e ir hacia la luz y la alegría. He visto toda mi vida, mis horas felices y amargas, todo lo bueno y lo malo, pero esto último sólo de pasada. Los brazos de Ana María tiraban de mí, y he regresado para despedirme de vosotros, los que me queréis y estáis a mi lado. Los amigos son una cosa grande. Vuelvo por poco tiempo, y cuando me vaya de nuevo no podré despedirme. Quiero volver a morir: me siento renovado y purificado. He comprendido que lo único que mueve el universo es ese Ser grandioso que se llama Dios y que, desde lo más profundo de mi corazón, hoy, en la recta final de mi camino, sé que existe».

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