sábado, 20 de octubre de 2012

La LLegada.


Durante el camino nos ha escoltado todo tipo de vegetación; en los últimos tramos, olivos a la izquierda y, a la derecha, álamos extendiéndose hasta el otro lado del río que se ha constituido en una de las guías necesarias para alcanzar esta casa en la cual ahora nos encontramos.

Antes de abandonar el asfalto, el propietario de un restaurante de carretera nos había dicho:
- Primero, ustedes verán un caudal de agua al pasar por un puente de época romana y, posteriormente, cuando comiencen a transitar por caminos de tierra, deberán seguir siempre el carril más pegado al cauce que antes han cruzado.

Procediendo de dicho modo y, ¿por qué no decirlo?, también con la ayuda de un pastor y de algunas indicaciones más, además de las recibidas en el bar, hemos conseguido encontrar este apartado lugar: un bonito paraje al que, realmente, ha costado trabajo llegar.

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