viernes, 26 de septiembre de 2014

La Vasija agrietada ...

Un cargador de agua, en la India, tenía dos grandes vasijas que colgaban de los extremos de un palo que él llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía una grieta, mientras que la otra era perfecta y entregaba el agua completa al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón.
 
Cuando llegaba, la vasija rota sólo contenía la mitad del agua. Durante dos años completos, esto fue así diariamente. Por todo ello, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros; sin embargo, la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía conseguir la mitad de lo que se suponía debía hacer. Después de dos años le habló al aguador diciéndole:
- Estoy avergonzada de mí misma y me quiero disculpar contigo ...
- ¿Por qué? - le preguntó el aguador - .
- Porque debido a mis grietas, sólo puedes entregar la mitad de mi carga.

    
El aguador se sintió muy apesadumbrado por la vasija y con gran compasión le dijo:
- Cuando regresemos a la casa del patrón, quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.

  
Así lo hizo y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a todo lo largo del camino; pero de todos modos se sintió muy apenada, porque al final sólo llevaba la mitad de su carga.

  
El aguador le dijo:
- ¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino?, siempre he sabido de tus grietas y quise obtener ventaja de ello, sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde tú vas y todos los días tú las has regado. Durante dos años, yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi maestro; sin ser exactamente como eres, Él no hubiera tenido esa belleza sobre su mesa.

    

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